martes



 


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POCA TINTA CON MUCHO TALENTO
Johanna Marcela Rozo Enciso
mujerdeniebla29@yahoo.es
www.lenguajedemujer.blogspot.com


Poca Tinta es el título de la antología poética de ciberpoesía o de poesía que está en la red, compilada por el joven poeta y gestor cultural Leandro Loaiza Largo, que a través del sitio web http://kadaberexquizito.blogspot.com, se dio a la tarea desde el año 2007 de promocionar, seleccionar y difundir poetas jóvenes de todo el territorio colombiano. El resultado una edición con 44 poetas publicada por la Universidad de Caldas.

Julio César Correa Díaz poeta,  bloguero y docente afirma: “el titulo juega con dos términos, pero también con dos maneras de asumir la expresión poética. La poca tinta es la distancia frente a la edición tradicional, en papel; pero también el camino recorrido por los poetas seleccionados, todos ellos muy jóvenes. El segundo término hace referencia a una generación que se podría denominar “nativos digitales”. Los poetas seleccionados crecieron pensando en el computador y en internet como asuntos naturales. Han publicado y hecho su tránsito en la red a través de las bitácoras o blogs y, más recientemente en las redes sociales. Es esta, entonces, una muestra de poesía que cifra su razón de ser en los bits de la imaginación. Hay en ellos un presente cierto y un futuro esperanzador”. 

Y El poeta caldense Flobert Zapata agrega: “Poca tinta. Antología de ciberpoesía, acierto editorial, feliz encuentro”…

Aquí una muestra de ciber-poesía:

Sandra Marcela Gómez Chica
Digamos entonces,
señores del jurado
que no se me fusile
por el mensaje fervoroso,
sino por querer empuñar
con deseo incontenible
esta pluma
con la que rayo en las venas
mi diario alimento.

Leandro Loaiza Largo
VELVET
Tus pantimedias atrapadas
entre los dientes de mi cremallera,
tu blusa cayendo
sobre el vacío pecho
de mi camiseta de rayas,
un zapato tratando de morder
tus cuquitos rosa de encaje
y mis medias tobilleras
levantando con discreción
la minifalda de jean.
A veces se cae un botón,
o la punta plástica de un cordón
alcanza a rozar un ojal,
las mangas y las botas
se entrelazan en una sola liana
y la ropa toda
sobre el piso de la habitación palpita
mientras nosotros dormimos.

Juan Felipe López Giraldo
HOTEL DE HUESOS
por tus cuartos
el olor a mortaja
vocifera:
- huésped muerto -

Autores incluidos en Poca Tinta: Paula Walker, Felipe Agudelo Hernández, Lukas Gutiérrez Montoya, Sergio Blandón Quintero, Henry Alexander Gómez, Mónica Andrea Valencia Echeverri, Leonardo Urrea Madrigal, Yenny León, Ibán de Jesús Alarcón Marín, Walther Espinal, Diana Toro Ángel, Mary Luz Montoya Sáenz, Steven Ríos, María Paz Gómez Gaviria, Sore Snid, Diana Lucía Rentería Cruz, José Alexander Estrada, Juan Manuel Becerra Valencia, Juan David Ochoa Aguirre, Juan Felipe López Giraldo, Carlos Andrés Colorado Franco, Jorge Valbuena, Daniel Padilla Serrato, Juanita Hincapié Mejía, Alexander Aguirre Arcila, Lorena Madrid García, Leandro Loaiza Largo, María Camila Narváez, Jenny Bernal, Mariela Mahecha Buritica, Carolina Fernanda Gärtner Restrepo, Hellman Pardo, Juan Sebastián Murillas Salgado, Sandra Viviana Romero Obando, Carolina Villa Londoño, Felipe Sánchez Hincapié, Camilo Ramírez Meza, Johanna Marcela Rozo Enciso, John Alexander Castañeda Rodríguez, Alexander Ramírez Loaiza, Sandra Marcela Gómez Chica, Alexander Muñoz Garzón, Ricardo Contreras Suárez, Jacobo Márchal Dömine.

LA POESÍA DE MARTHA MORA
Por: Johanna Marcela Rozo Enciso*
mujerdeniebla29@hotmail.com
www.lenguajedemujer.blogspot.com




La poeta cúcuteña Martha Lucía Mora, busca crear una literatura espiritual, sus poemas son una constante entrega por la filosofía, la armonía con la
naturaleza, el amor universal humano y divino. Ella tanto en su vida cotidiana como es su poesía vive la libertad que va más allá de las barreras humanas, una mujer fuerte que con mucha capacidad e inteligencia se hizo cargo de sus hijos como madre soltera y alguna vez también, víctima de la violencia que asoma por cualquier lugar en este país.

A través de sus experiencias de vida, conocío todo tipo de gente, algunas sin muchos valores, afirma ella; otros en cambio seres extraordinarios que la ayudaron en su lucha de vida.
Es por eso, que su poesía resulta verdadera y convincente, cada poema es una experiencia vivida que mala o buena, logra plasmar con creatividad.
Ella misma, define su poesía como: “filosófica y de conciencia trascendental, además agrega –“ La época pos- conflicto, esta llena de vivencias propias y de otros, que quiero que se tatúe en las conciencias de los lectores, para que puedan sentir algo de lo que nosotros vivimos y puedan comprenderlo más allá de los números que anuncia el gobierno”
Martha Lucía Mora, escribe desde los nueve años, de la mano con las lecturas de Pablo Neruda, San Francisco de Asís y Sor Juana Inés de la Cruz, que hacen elevar su espíritu y combina la literatura con la práctica constante de yoga y de su comunión con la Gnosis.
Martha, también tiene inquietudes por otras artes como el teatro, fue escogida como mejor actriz en el Encuentro Metropolitano de Teatro. En esta etapa fue directora del grupo de teatro, "Actores sobre las tablas". Perteneció al “Círculo Rojo” de poetas cucuteños.
Nos cuenta también sobre el poema que se convirtió en una canción carrangera, ella lo recuerda así: “Escribí algo de mi crianza, le puse humor, y ritmo, le entregue el texto al señor Efraín, director del grupo Carranga y Son un grupo carranguero de Villa del Rosario, pero lamentablemente, no quiso reconocerme la autoria, aun espero que lo haga”.
En otras versiones de sus poemas hechos canciones, nos comparte: “Escribí otra composición, llamada "Mi tierra", le saque ritmo de bambuco, hice una coreografía e incluso, la baile en el primer festival de la Cachama de Villa del Rosario”.
Martha Lucía lleva al papel temas de violencia cercanos, pero también temáticas mundiales que la impactan, los invito pues a conocer su obra en el sitio web: www.marthamorac.blogspot.com

miércoles

Anna Francisca Rodas Iglesias


CON PALABRA DE MUJER


Anna Francisca Rodas Iglesias

Por: Johanna Marcela Rozo Enciso

mujerdeniebla29@yahoo.es 
www.lenguajedemujer.blogspot.com


La poeta Anna Francisca Rodas Iglesias – (Tuti), nace un 3 de mayo en Puerto Mosquito, Cesar, Colombia (aunque en su documento de identidad dice nacida en Armenia, Quindío) algo que no riñe con su nacionalidad Colombiana y el pertenecer a cada rincón del planeta donde las páginas le reclamen, como afirma ella misma. Radicada en Medellín desde hace varios años y donde participa activamente en movimientos como: REMART (Red de Mujeres Artistas) y la Corporación Mujeres Poetas de Antioquia, donde es parte del consejo directivo, además de alternar sus labores literarias con actividades como el diseño de moda y de joyas.

En su continua actividad poética, está en una búsqueda de nuevos tonos y de nuevos temas, aunque su primer poemario editado, Obsidianna, la temática gira en torno al amor, la obra que vendría después se muestra crítica, ante muchos estamentos que no escapan al lenguaje universal. Ana Francisca, dice de su poesía: “Todo lo que habita los planos y nuestras revelaciones es digno de nombrarse, el cómo se manifieste es lo que establece diferencias para llegar a los lectores”.

Además agrega: “La poesía como fuente o misterio que se posa un instante en la sensibilidad del poeta y, éste, en su afán le atrapa para llevarle a la jaula que es la página donde otros traspasen su libertad o
entren al círculo de las llamas que igual queman o liberan. Se prodiga más allá de las formas, permea sociedades, destina su propio viaje para vibrar en el plano de los sonidos donde unos y otros, en consecuencia la hacen bandera, disparo, punta de lanza, refugio a la condición de nombrarse y convertirse”. Como vemos la poeta Ana Francisca, vive intensamente la poesía, a través de sus versos entendemos de la intensidad de su alma y el compromiso de vida con las letras.

Es preciso nombrar que además de su poesía girando por el mundo, también es una activa mujer que destaca el papel de otras mujeres dedicadas a la literatura como lo hiciera el pasado mes de octubre de 2011 se realizó en la ciudad de Medellín el IX Encuentro de Mujeres Poetas de Antioquia, el eslogan para este encuentro fue una frase escrita por ella que dice: poesía, fuego sagrado para deshabitar las sombras.

Sus poemas han sido publicados en diversas antologías y Memorias nacionales e internacionales: Piedraluna (Colombia), Como verdes guitarras de eucaliptos (Perú), Ontolírica del viento (Perú), Poetas en el Equinoccio (Colombia), Las mujeres que yo amo … (algunas. (Perú), entre otras, además en importantes revistas del medio literario de Colombia y otros países.

Entre sus libros publicados se encuentran: OBSIDIANNA en el 2010, libro inédito por publicar próximamente: La soledad de las clepsidras
Ha participado invitada en diferentes encuentros poéticos al interior del país y fuera del mismo.Su poesía es ampliamente difundida en diversos foros y portales de internet. Obtuvo el tercer lugar como accésit de reconocimiento en el III Concurso Nacional de Poesía Inédita Meira Delmar convocado en el 2008 en Colombia. Da pasos en la gestión cultural para estrechar lazos de fraternidad y difundir la palabra plena de sentidos en el quehacer poético de muchos.

Los dejo con algo de su obra poética.
Alguien que no conozco
Alguien que no conozco resguarda la angustia del instinto
quema la ubicua génesis, oprime el gatillo
emplaza el sonajero de las lluvias
regresa a sus días
Alguien que no conozco
insiste guardar el mar revuelto
aunar fronteras al samán centenario
donde germine un libro
Toda página: raíz y tormenta
convite entre rejas, nómada sed
donde queman horizontes
La semilla reinventa formas
lega retrovisores en campos de asfalto
deja tras sí, casas amarillas
Alguien
Alguien que no conozco
se guarda en los silencios
aguarda sin fechas
regresa a casa tras la memoria inversa
de los lustros.
Alguien que no conozco
traspasa los miércoles
enciende el corazón de la tierra
alguien, que desconozco

MYANMAR
Es necesaria Lisboa
para recoger allí, sus cenizas.
Cada máscara revierte la insolencia
se devela el coraje ante ríos de sangre
coronan en grilletes las pagodas del silencio.

PRONÓSTICO
Duele
¿Dónde?
Allí,
y señala rincones prematuros.
Todo hombre regresa a sus latitudes
ave de himnos al margen,
espejismo… leva de burbujas
tras escenarios que abrasan.
Dime,
dónde estaciono la distancia de tus manos,
la ola, tornaviaje de otro libro sin brújulas.
Alcatraz de mis mares,
atestigua la luz del horizonte
…rompe el calendario
no dejes que el faro sucumba
a sus pies de salitre.
A las seis parte un barco,
y en él, un equipaje para cubrir los días.
Si acaso una lagrima desborde la lluvia,
suelta entonces los remos,
atiende esta urgencia, húndete en corales
no importe la deriva
… inúndame de pájaros al inminente naufragio,
sin ruta, a la mar vencida.
Ruta sin huellas
Publicado por Anna Francisca Rodas Iglesias el octubre 11, 2010 a las 9:00am
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Te voy necesitando Ángel mío
desde todos los exilios
elijo embriagar vocablos,
quedarme -gota- respiro de luna,
abrigo horadante del insomnio
que acecha
Te voy necesitando
Ángel de mi asombro
nota del espejo
evaporas la mirada,
fértil, escancias la ruta de misterio a los abismos
Desde todos los exilios
un presagio
atraviesa
deshace escudos
estalla en
memorias
Mitad
que
A-lumbras
Vislumbras
A-guardas
No desahucies el rumor de las clepsidras
((e((c((o
de alientos
donde
me pierdo

viernes

LIDIA CORCIONE LA VIDA ES UN POEMA

LIDIA CORCIONE
LA VIDA ES UN POEMA


Por: Johanna Marcela Rozo Enciso

La escritora, periodista, poeta, docente y mamá, Lidia Corcione Crescini es hija de padres italianos que vinieron a Colombia e hicieron su vida en la heroica Cartagena.


Es una escritora con mucha frescura y sensibilidad, que impregna es sus textos amor por la vida, que canta a la existencia a través de sus líneas en el papel. La primera imagen que recuerdo de Lidia cuando la conocí como poeta fue tocando su guitarra a plena tarde en la Ciudad de Rioacha, coincidimos allí por la invitación de la Fundación Atrapasueños. En ese espacio Lidia mostró su poesía, sus temas modernos, atrevidos, despojados de acartonamientos innecesarios, reflejando en las letras el amor por la vida, lo agradable y maravillosa que puede ser la presencia si uno quiere, poniéndole buena cara y regalando siempre una sonrisa.


Es una obra que comprende lo poético, narrativo y periodístico, en el que se puede identificar el mundo, en el que cabemos todos como ella misma diría “Me siento contenta con lo que hago, he conocido a muchas personas, mi hija dice que conozco a media humanidad y yo le respondo que simplemente es mantener una sonrisa a flor de labios y un gesto amable. Respetando al otro en todos sus aspectos hace que te conquistes el mundo. El mundo es basto y en él cabemos todos, aunque las envidias, los resquemores, las críticas cundan, debemos saber que éstas son necesarias para mejorar cada día”.


La obra de esta escritora reconoce lo bello, lo que tenemos que disfrutar y esto lo hace con objetividad, sin romanticismos excesivos, la mayoría de escritores se quejan de la vida, caen fácilmente en un existencialismo, hablan de dolores, muerte, desamor, tristeza, pero la alegría, los buenos recuerdos de la infancia, las risas con la familia, los pequeños momentos de felicidad también son dignos de estar en una obra literaria. Lidia reconoce la felicidad, ella misma afirma tener los mejores recuerdos de su niñez tanto así que la plasma en un relato en el libro Sueños de Papel, aquí un fragmento:

“Los recuerdos de niña se balancean en mi memoria. Me columpiaba hasta tocar el cielo y capturaba algunas nubes de algodón con figuras de animales extraños. Podía sentir el viento cortarse cuando la velocidad de mis impulsos hacía tronchar algunas ramas con mis codos desplazados de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba en el movimiento del columpio. Fascinante sentir el alboroto de los pavos cuando me ponía a gritar de contento, una y otra vez sin detenerme, en aquella tabla de madera sostenida por las cuerdas colgadas del palo de mango, del patio enorme lleno de frutales: de guanábana, anón, limón, papaya, bananos , entretejidos con el criadero de pollos y pavos, con los cerdos”

Su imaginación se cultivó desde niña, a través de las lecturas y de los juegos. Descubrimos entonces que realmente la felicidad está en la imaginación, nada nos podría detener en esos sueños despiertos que nos alejan por un momento del caos cotidiano que desdibuja la fantasía. Lidia Corcione tiene reflexiones conciliadoras, frente a la poesía y a la vida misma. Y sin embargo siendo su poesía emotiva y natural, no pierde profundidad, cada palabra nos hace reencontrarnos con nuestro espíritu.


DEVENIR
Aprendo los fonemas
en el silencio de la hormiga,
en el vuelo de la mariposa
que reta al viento.

En el pájaro que se clava la espina
y canta
hasta morir.

Soy niña
en el prólogo y en el epílogo,
en el sueño y en el camino.

Navego de orilla a orilla.

Y en la intimidad
de mis manos
no quiero recordar
que el tiempo
es otro río. Publicado en el libro Memoria de mis manos



LEVEDAD

El vuelo del tiempo
marca en mi espíritu
la voz del agua,
la risa del viento,
el silencio de los muertos.

El vuelo del tiempo
estremece mi cuerpo.
Lo borda
lo trenza en capullos
lo unge
lo eleva
lo desnuda.

Mi espíritu
ahora
eterno.
Publicado en el libro Memoria de mis manos

RECORRIENDO CAMINOS

En mi viaje eterno
busco la forma del hombre
de vestidura de paz humana.
El cielo
que sostiene el infinito entre sus manos.

La voz exhausta que descansa
en los cabellos blancos
el eco que se despierta en la oscuridad.

En mi viaje eterno
te busco en la placidez
de un instante liviano.


Lidia Corcione. Cartagena, Bolívar 1957. Graduada en Derecho y Ciencias Políticas.


Escritora, Periodista, columnista en la página Editorial del diario “El Universal”, de su ciudad. Actualmente docente en secundaría en Filosofía, Economía y Política. Colaboradora con lsa Revistas: Voces de Madrid-España, Aula de la Región Caribe de Colombia, Revista Oxigen de Madrid (España), Azul@Arte (Canadá), Remolinos Hojarasca, Unicarta de la Universidad de Cartagena y Letralia (Tierra de letras).

Ha realizado recitales invitada por el Museo de Arte Moderno de la Ciudad y en las Librerías Ábaco. Invitada a leer sus poemas en la Feria Internacional del libro en la ciudad de Bogotá en Mayo de 2.006 por Apidama Editores. Invitada al IV Encuentro de Escritoras Nacionales, por La Presidencia DE la República para leer sus poemas en Homenaje a la Escritora ÁNGELA BECERRA (Marzo 27-28 de 2.007). Invitada a Participar al OFF OFF Festival Cartagena 2.007 – 2.008. Invitada al festival de Poesía Alternativa-Fundación Atrapasueños, Rioacha 2009.Finalista en el concurso de Poesía Microficción - Garzón Céspedes 2007; Seleccionada en el IV Concurso Radial y Televisivo, 2007, de cuento breve y poesía de la Librería Mediática, Venezuela. Premio especial y menciones de honor en los Concursos Internacionales de Microtextos "Garzón Céspedes" 2008, del Cuento de nunca acabar, del dicho y del pensamiento, en Poesía Hiperbreve para niños y niñas “Garzón Céspedes” 2009.


Libro publicado: Memoria de mis manos, poemario, 2010. Su poesía y cuentos han sido registrados en las antología “Haz rodar una poesía” (2.008), “La agonía del nirvana” (2008), “Fundación Atrapasueños” (2009), "Vuelo de jazmines" (2009), Premio Literario 2009 - Giulia Gonzaga (Español/Italiano), “Polen de Luna”(2010), “Mi amigo el cuento Tomo I, 2010. Premio Internacional de Poesía “Simón Bolívar El Libertador” (Italiano-Español), 2010.“El libro y su autor” (2008), "Ser Abuelo" (2008), “Mi amigo el cuento Tomo I” (2010). Próximamente el lanzamiento de sus libros “Todo lo divino, lo humano y lo pagano. Crónicas. Sueños de papel, cuentos.

jueves

FADIR DELGADO ACOSTA Hija de los peces


FADIR DELGADO ACOSTA
Hija de los peces

Por: Johanna Marcela Rozo
Fadir Delgado nace en la costa caribe colombiana. A los ocho años empieza a escribir superando así el mutismo que la providencia le mandara hasta los cinco años, y desde esa edad no ha dejado de escribir de manera profunda buscando otros universos posibles para cultivar una voz propia.

Hija de la escritora Fabiola Acosta y cofundadora de la Fundación Casa de Hierro, desde donde lidera junto a un equipo de trabajo sólido y comprometido, labores de formación de lectores, talleres de escritura creativa para niños y jóvenes. Y uno de los programas bandera POETAS BAJO PALABRA recitales poéticos con sentido social.

Su poesía tiene una fuerza poco convencional que cautiva al lector desde la primera línea. Trabajo que se ha publicado en dos libros Casa de Hierro y el Último gesto del pez.

Está joven define su trabajo como: “nombrar y nombrar pero nunca nombrar, y por eso siempre hay necesidad de más, nunca hay descanso, pausa, jamás se termina un poema, él nos hace creer que termina, mentira, él es eterno, porque es soberano y dueño de sí mismo”. Este perenne camino sin muelles, sin puertos, sin metas; es el pasaje que abre la poesía de Fadir Delgado.

En su poesía podemos ver la búsqueda del espíritu sensible que el mundo ha olvidado, por miedo a ser, por miedo a sentir, por miedo a encontrarse a si mismos. Sabe de la complejidad del ser humano, de las mil mascaras que se impone, para no abrir su espíritu al universo de la palabra.

Su poesía ha estado en muchas ciudades de Colombia y del mundo, en países como Venezuela, Cuba, Ecuador y Francia. Lo que implica un trabajo sensato hecho para un público universal, sin perder la esencia de sus raíces, podemos ver elementos típicos de la costa colombiana en su poema Hija de los peces; los mangos, las hormigas, las gaitas y nos insinúa el calor, la danza pero también el mito y la tragedia universal. Lo que demuestra que la complejidad del ser humano es la misma en la orilla del mar o en la más fría montaña.

Con la fuerza que la caracteriza Fadir Delgado dice de la poesía: “es una posibilidad que nos devuelve el cuerpo, el espíritu, y nos aleja de ser una sombra entre otras sombras y replicas que se olvidaron de preguntarse, por ello considero que la poesía más que darnos respuestas nos invita a la pregunta. Hoy la gente no se cuestiona, no se conmueve. Desde esa mirada considero que ella remueve los tejidos sensibles y nos libera de los discursos homogenizantes e idiotizadores. Es una experiencia que despierta, que invita a vernos desde otras estéticas. Nos devuelve nuestra sombra y nos salva de ser las sombras o la réplica de otros”

No acepta que la sociedad quiera encasillar la poesía dentro de una utilidad, simplemente quiere que vean que podemos ser a través de ella, desde el papel que tengamos como poetas, como lectores o como admiradores de la belleza del lenguaje. Cómo vernos a través de la hoja en blanco, de la página letrada lanzada al mundo y como ella misma expresa es entender que la hoja es simplemente el ropaje, el aleteo de lo escrito.

Nació en Barranquilla. Autora del libro La Casa de Hierro y del poemario El último gesto del pez. Comunicadora Social. Ha publicado en las revistas literarias más importantes de Colombia. Invitada a festivales y encuentros culturales del territorio nacional como Cartagena, Santa Marta, Bogotá, Montería y Medellín, y en el territorio internacional en países como Venezuela, Francia, Ecuador y La Habana,entre otros. Se ha desempeñado como tallerista literaria a nivel nacional e internacional, y como tallerista invitada en la XI Escuela de Poesía de Medellín convocada por el Festival de esta ciudad.

Es cofundadora de la Fundación Casa de Hierro, y desde ésta lidera y promueve espacios culturales para Barranquilla, como el Café al Aire Libre, Poetas bajo palabra y el Encuentro de la Niñez y su Barrio.

Recibió distinción por la Cámara Júnior de Barranquilla como Joven Sobresaliente en el Campo de las Artes. Ocupó el primer lugar en poesía en la 6 Bienal de Noveles Escritores Costeños que organiza la Universidad Metropolitana de Barranquilla.

En el 2010 la Oficina de Juventudes de Québec-Canadá, realizó una convocatoria para escoger cinco poetas jóvenes de América Latina, incluyendo uno de Colombia, que representará al país en la edición 27 del Festival international de la poésie de Trois-Rivières y la poeta Fadir Delgado fue escogida para representar la poesía joven de Colombia en el mes de octubre, una grata sorpresa para las letras del país.



MUESTRA POETICA
Ojo de pez


Ahora las hélices duermen
se dejan cuidar por los ojos soñolientos de los perros
Las veo como soles muertos condenados
por una diosa antigua
Y a veces como caracoles extraños
ofreciendo abrazos
Hay hélices con ojos de pez
Hélices heridas esperando la cura de Asclepio
o una bendición balsámica
aguardando por el viento del sur
Adivinando el próximo gesto del círculo blanco
queriendo imitar el calendario lunar
Las percibo como comedias trágicas
como el mundo subterráneo de las hormigas
Asusta cuando atisbo en ellas el tártaro de Hades

Las hélices también son ninfas que
cuidan las lluvias cuando los perros duermen
Se divierten con los caballos blancos del sol
viajeros legendarios del cielo

Aquí me hablas de hélices abiertas
Yo te hablaré de sus fiestas al óxido
De sus mitos de hierro
De la gloria que inauguras cuando
te sientas en ellas para contar el tiempo.
Para contarte.


Hija de los peces

Hija de los mangos
Has venido a recoger los muertos
Has venido a recoger la gaita
No insistas en curar esta ciudad
La gente se cubre de tierra para luego limpiarse
y no pasa nada
Hija del maíz sol
Es tan doloroso mantener los ojos abiertos
Sostener esta masa de carne sobre los huesos
Hija de los metales
He encontrado telarañas en las manos y una lágrima vieja
Una lágrima de aquel noviembre en mi oído izquierdo
Todo es por esa mala costumbre de llorar boca arriba.
Hija de la nada
Allí está la gaita
Hija de los sueños
No llueve
Es solo el sudor de Pan-Gu
o tal vez los cabellos de la diosa Aditi cansados de parir ríos condenados
Allí está la gaita
Hija de los peces
La encontré sin sus labios de plumas
Su cuerpo de madera es una calle de cicatrices
Allí está la gaita
Ni el dios Pan podrá salvarla
Me mira
Y ahora es una gaita sin palabras
Hija de las aguas
La sueño como el pez heroico de la India
Y pienso en aquel mito chino
en donde el agua y la sangre nacen de un huevo negro
Hija de los metales
Él desconoce la ira de las seis de la tarde
Las agujas hirvientes del mediodía
Dios de la luz
ÉLl no sabe que la gaita ha muerto
La gaita es un cuerpo de cenizas que danza el baile de la nada
Danza para ti
Hija de los peces
Que has venido a recoger los muertos.


La mueca del desorden

Dormidos los espejos
La mueca del desorden
Muertos los cuadernos de hojas amarillas
Dormida la calle
Es necesario poner la casa de piernas arriba
Arrojar los escalofríos por las ventanas
Quebrar los espejos para despertarlos
Conversar con la mofa de los trapos
Secar los ojos al sol y prestar la risa para la foto

Imaginar las esquinas como caracoles que robaron migajas de mar para sorprender las carcajadas de los momentos solos
Inventarnos malas suertes sin saber que el mundo en tan distinto debajo de las escaleras
Sin saber que la ciudad tiene rincones donde se guardan los escándalos del silencio y la boca cerrada del ruido

Volveremos hablar sobre el juego que nunca aprendimos a jugar
Llegaremos a las tiendas que no venden recreos
Solo lápices para dibujar la campana de la escuela

La mueca no molesta en este lado de la casa
Y el corazón cansado de estar
Divierte imitar la mirada de otros
Hacerle cosquillas a la tristeza
Invitar al desorden a jugar que no jugamos
Barrer los ánimos que quedaron por el suelo
Y no sentirnos como un golpe encogido en la mitad de la calle
Y no encontrarnos como una mofa con trapos en las aceras.

Se vienen unas ganas de hablarle a las paredes que alguna vez fueron árboles.
Necesidad de sacar a pasear la locura y sentarla en una banca de parque
La mueca se inventa recreos bajo las escaleras
y se vienen unas ganas de bailar sobre estas sábanas de cemento.



Agujas

A veces los edificios son agujas
Agujas de múltiples ojos
que se cosen entre si
Agujas atadas
Incrustadas en las sombras
que se levantan sobre las hojas
sobre el temblor de los árboles
sobre el dolor

Se estacionan
como cicatrices
Como flores falsas
como piedras altas
Como cruces incompletas
Como torres baratas sin cuentos de hadas

A veces los edificios son agujas
sobre otras agujas que se cosen los ojos
Las palabras
El grito
Que van y vienen como flores falsas
como piedras altas
Como cruces incompletas
Igual que los edificios
Igual que la agujas.


Rituales citadinos

Ha cambiado el color de los cines
Los árboles se adornan de puñales felices
Ha cambiado la complicidad de los moteles

Muchas veces en las esquinas se
amontona la gente para arrojarle
alguna risa al asfalto
algún sueño preñado de miedo

En estos lugares no decir la verdad es envenenar la lengua
Las mentiras saben a óxido
Se inauguran escombros citadinos
y las ratas se disfrazan para la fiesta

En la ciudad hay tardes que se han extendido como serpientes
Hay casas que arrastran la indiferencia de las calles
Ocultan sobrevivientes de un domingo
En esta feria del desencuentro hay un mueble muerto
con los brazos abiertos esperando
que los amantes se liberen de la ropa
y sólo le llegan los
gatos tristes de los árboles

Es bueno arrinconarse en cualquier semáforo
y detenerse en conversaciones simples
Comentar sobre el nacimiento del perro
para así no hablar nunca de la muerte
Por suerte aquí en la plaza se desconocen los peinados agrios
el ropaje de la farsa
y mientras el cielo pestañea
no hay lenguaje de dientes que espante

Murciélagos en el teatro
Periódicos del día ajustados con piedras
como crucificados en los andenes

Nadie sabe que este monumento del centro
señala el rincón que no hemos encontrado
ni siquiera los vendedores de sudor
que inventan relojes para no discutir nada con el tiempo

Las bienvenidas del mercado
Libros coloreados de sol

Hoy no va ser posible sentarse en esta banca sabia de la plaza
y clavarle una espalda a
los abriles universales del adiós
Esta ciudad volverá a extender
otra tarde como serpiente
A remendar el otro día que se nos viene.


Espíritu de pez

Podría ser la baba del diablo como diría Cortázar
Una baba de vidrio suspendida en la pared
La baba de la gata que parió sobre el tejado
o tal vez una gota de agua congelada y sola
Podría ser la boca de la casa
La boca abierta del mar esperando caracoles
El puerto de un barco de papel
Un espíritu de pez
Un arco iris muerto cruzado por el sol
O un ojo que hace de la casa un cíclope
un ojo con pestañas de piedras que juega a las miradas con el barrio

Un viejo agrimensor de estrellas
Una lágrima de vino
La pluma pérdida de algún relámpago
Una aguja disfrazada que va remendándome este trapo rojo del lado izquierdo
Podría ser tantas cosas
pero sólo es el espejo de la pared azul
humedecido por el jadeo del perro
que cuelga su sombra sobre la puerta
que mira al árbol del otro lado de la calle
que no sonríe con la mariposa turquesa
Sólo es el espejo de la pared azul
entiéndelo
sólo es el espejo de la pared azul
No es un ángel plateado con cabellos de mármol
no es una baba de vidrio
no es la pluma perdida de algún relámpago
no es un arco iris muerto cruzado por el sol
No es un espíritu de pez
entiéndelo
no es la boca abierta del mar esperando caracoles
no es el puerto de un barco de papel
Sólo
el espejo de la pared azul.


Ciudad de Arrugas

Hemos comprado la muerte y la estamos pagando a plazos
Qué se puede decir si la mentira sólo nos funciona cuando somos niños y la risa es una máscara que se alquila a bajo precio.
El cine abandonado en la esquina como ropa vieja
Las calles llenas de graffitis de gente que hasta el silencio se lo han tenido que guardar en los bolsillos.
Dioses guerreros
Rezos antiguos
Tristes iglesias
Y este desarraigo absurdo de la palabra
Aunque necesitemos de un rincón
se debe entender que hay demasiados mares entre la mentira y el secreto.
Todo recuerdo trae su dolor bajo el brazo, como las noches que arrastran soles para semifelices de los sábados o escalofríos repartidos como gatos alegres.
Alguien habla de disfraces del teatro callejero y la burla. Aun así no se puede evitar la verdad inconclusa
Los cementerios del amor
El aliento seco de las piedras.
Esta ciudad de arrugas, de mármoles carnales no habla. Sólo entrega el aullido del último abrazo, el peligro del cuerpo. Me entrega la angustia del perro callejero.
Tambores en las esquinas llamando tradiciones
La actitud aburrida del teléfono.

-Relojes mentirosos- la piel no resistirá el sudor de los asfaltos
La guerra también pedirá auxilio y entonces no se podrán hacer juguetes de tierra. Hasta las ruinas de la ciudad nos abandonarán
Tristes iglesias
Dioses guerreros
Rezos antiguos
Seremos relámpago de los soles. Seremos celdas del asombro.
Tal vez llegaran los días donde las mascaras no tendrán un bajo precio
y entonces deberemos pintarnos la risa con retazos de miseria.


La hora del bostezo


El barrio es ahora un ojo semiabierto que no quiere dormirse.
Los rumores de esquinas y los cuentos de iglesias van soltando carcajadas por los andenes y el asfalto

A esta hora del bostezo la sala ríe sola como teatro viejo

Los niños abandonan el juego de los abrazos
y la noche llega imitando el silencio muerto de los toros

Cuando existe un impulso de arrojarse boca arriba a la cama nadie viene a contarnos la historia del ojo gracioso que mira desde las agujas

Entonces se desviste un afán de dibujarle soles a los cielos- rasos
Jugar a las escondidas con el espejo

Esta noche ha traído murciélagos que idolatran a los relojes
La extraña risa de los payasos y unos cuantos coleccionistas de adioses

A esta hora las sillas se abandonan en las terrazas
Los perros dejan escapar los últimos ladridos
La ciudad se desbarata
La gente no lo sabe.
Se entregan a las sábanas imitando a niños cansados de jugar.
El barrio no quiere dormirse
Los gatos recogen las calles
El ojo del cuerpo parpadea
Celebra el último mordisco de los insectos
Mientras esperamos que las manos se decidan a cerrar las puertas
Sería bueno aprender a contar ventanas
Hacernos un dibujo con la mugre que nos dejan los afanados días en las uñas.

A esta hora del bostezo los arboles hacen fiesta
Los peces danzan en silencio
A esta hora somos el ojo semiabierto del barrio que no quiere dormirse
El tambor de espejos que dejó de sonar.

Concierto de flauta para perros


Septiembres de afanes
y el mismo gesto de las calles a la seis
Tanto ruido como un concierto de flauta para perros

Las casas y sus escobas aburridas entretienen este lunes viejo y cansado
A la ciudad se le han pegado los sueños en el estomago.
Sus ángeles harapientos recuerdan la aguja en los labios
y los labios abiertos
y la aguja en la ira de la boca

No hay nada más triste que un reloj muerto
Debería haber un cuerpo perfecto para el dolor.
Un lugar imperfecto para guardar la rabia.
Alguno vivible para tragarse las tragedias.
Habrá que aprender de las piedras que se comen
sus ruinas y de los espejos que mordisquean los acentos de los ojos

Las fábricas y sus bostezos de mediodía
Edificios abiertos de piernas hacen fiesta con la mugre bullosa del tráfico
Los barrios se entretienen con los juegos callejeros de los niños.
Hay parques que se nos regalan como una sorpresa triste

Meternos en la cueva de los buses y esperar la obligada rutina
Cuando el bus nos deja nunca lo vemos alejarse
Es una de las tantas cosas que no duele abandonar
Es sólo un muñeco de lata

Lo cierto es que no podremos colgarnos tanta calle de vidrio sobre la espalda o conocer vagamente los domingos
Hacerlos innombrables
Lo indudable es saber que Dios se ríe de nosotros en algún lugar
y la gente desconoce la burla de la rabia
El lugar muerto de lo vivible

Ahora cuando las aceras juguetean con demonios sabremos escondernos en los alambres sin angustia
Prontamente el cemento callejero se meterá en las sábanas
Sería inútil arrancarnos la carne de asfalto
Ahora es el momento cuando somos cuerpos semi-perfectos para el dolor
y nos reencontramos con la desgracia de sabernos sin ciudad.