domingo

HACIA LO QUE NO TIENE NOMBRE

Por: Johanna Marcela Rozo Enciso
mujerdeniebla29@yahoo.es
www.lenguajedemujer.blogspot.com


(…) Por favor
Vuelve. Por favor, existe. Pero no ocurre nada…
MARY JO BANG




El suicidio y la locura son temas que me han inquietado no solo desde la literatura sino desde la vida misma, he leído con gran interés sobre  poetas y escritores que me han conmovido hasta el alma con su obra, y que también me han causado gran congoja con sus vidas: Virginia, Storni, Carranza, Pizarnick, Jattin, en fin.

Este entrometimiento me lleva precisamente al libro de Piedad Bonnett; Lo que no tiene nombre una narración hecha desde las entrañas, con la pluma dolorida de una madre que perdió a su hijo, pero también de una madre que quiere a través de la palabra homenajear a un artista sensible, apasionado a quien “la enfermedad que no tiene nombre” le quito su verdadero YO.

En este libro Piedad Bonnett de manera  generosa abrió la puerta de su casa para que nosotros  los lectores conociéramos la intimidad de la tragedia, mostrando episodios que fueron desfigurando el ánimo  de Daniel Segura Bonnett, el protagonista de cada página, un muchacho que  luchó con sus pesadillas recurrentes para finalmente   liberarse desde un sexto piso en New York.

Sin embargo siendo Daniel un artista no desapareció del todo. Nos queda a quienes no lo conocimos en vida una idea de quien era él, de sus temores, de sus retos, de sus aventuras… a través de la voz que le prestó Piedad Bonnett: 
“Y lo he hecho con palabras, porque ellas, que son móviles, que hablan siempre de manera distinta, no petrifican, no hacen las veces de tumba”, y para que el olvido no persista podemos  descubrir  sus inquietudes artísticas por medio del blogger que crearon su hermana Renata y su mamá. www.danielsegurabonnett.blogspot.com

La literatura sino cura el dolor al menos lo apacigua, y en este relato  nos develan los miedos que todos hemos tenido al perder un ser querido, tal vez por eso nos suena tan sincero: “Que tememos olvidar la voz, el olor, quién sabe si el rostro”.


Autorretrato- Daniel Segura Bonnett.

lunes

 







RECUERDOS DE LA AVIACIÓN EN FUSAGASUGÁ
Por: Johanna Marcela Rozo Enciso
mujerdeniebla29@yahoo.es
www.lenguajedemujer.blogspot.com
 
 
 
 

Tuve la grata sorpresa de recibir la llamada el año anterior de Camilo Daza, por supuesto era Camilo Daza Junior el nieto; él había leído la reseña sobre el libro “Por Los Caminos del Cielo” de la escritora Pilar Lozano en este espacio de Red y Acción, donde mencioné que Camilo Daza no tenía un museo en su ciudad natal, Pamplona.
 
 

Camilo Daza Junior, llamó entonces a aclarar que aunque no exista un museo, en estas tierras Norte-Santanderianas en honor a su abuelo quien fue precursor de la aviación en Colombia; él se había dado a la tarea de fundar el Museo Camilo Daza Álvarez en la ciudad de Fusagasugá en Cundinamarca; una buena noticia para todos los pamploneses.

En este museo, Camilo Daza Junior, recopila los objetos tanto personales como del oficio de aviador comercial y militar de Daza, esta idea inicia como un proyecto familiar guardando objetos que hablan de la historia comercial y militar de Colombia y de uno de sus pioneros.
 
 

Camilo Daza Álvarez estudio aviación en Estados Unidos a escondidas de su familia, quien no estaba de acuerdo con este tipo de profesión. La Idea del general Daza, era romper las fronteras naturales y podemos conectar en todo el territorio colombiano, ya que las zonas montañosas impedían la comunicación y hacían más difícil el comercio.
Se estrelló muchas veces en estos aviones que parecían de juguete, sin embargo impulso la aviación y participó en la defensa de la soberanía contra Perú donde surge la aviación militar. Camilo Daza muere el 18 de marzo 1975, pero el aeropuerto de Cúcuta lleva su nombre y también el Comando aéreo de transporte militar de Bogotá Catan.

Muchos han sido los homenajes recientes, el grupo de literatura de Pamplona Rayuela, publica un periódico cultural con el nombre El Vuelo del Cerezo, en homenaje al general Daza y rememorando la anécdota de su estrellada en un cerezo para no llevarse por delante a la gente que lo saludaba en lo que hoy son los terrenos del colegio Provincial.

El artista pamplonés Logan Mauricio Delgado, en su más reciente exposición resalta su legado con un retrato que hoy ya se encuentra en el Museo de Fusagasugá.

No me queda más que invitarlos a que conozcan el Museo Camilo Daza Álvarez y disfruten de los objetos que allí se encuentran: espadas, uniformes, aviones y hasta un carnet firmado por el rey Alfonso XIII.
 
 

jueves


MANUEL IVAN URBINA SANTANFE
LA VERSATILIDAD EN LA LITERATURA


Por: Johanna Marcela Rozo Enciso
mujerdeniebla29@yahoo.es


Manuel Iván Urbina Santafé escritor pamplonés, que reside en Cúcuta desde hace muchos años, nos habla hoy de literatura y de talleres de escritura. Él escribe poesía, cuentos, literatura infantil entre otros, paseándose fácilmente por todos los géneros literarios. Ha obtenido numerosos premios en diferentes categorías y actualmente es director de los talleres Relata Cúcuta.


J. R: Manuel Iván, bienvenido, empecemos a hablar de tus inicios en la literatura, de esos primeros textos si aún los tienes, si se publicaron o se desecharon, cómo fue el apoyo de tu familia en esta carrera literaria.

M. I.: Bueno, los primeros textos se me perdieron, por fortuna. Los que sobrevivieron, los quemé. Y el primer libro de poesía lo considero superado. Está en una edición de hizo la Cámara de Comercio de Cúcuta, y que hoy conservo como una rareza y un recuerdo. Eran poemas intimistas, muy personales, escritos para exorcizar el amor y el desamor.

Toda actividad artística tiene un proceso de aprendizaje que no termina. Y viendo los trabajos en perspectiva, con un mayor bagaje de lectura y experiencias de escritura, uno va siendo autocrítico.

J.R: La lectura y la escritura van de la mano, cuéntanos de esos primeros libros que leíste y de los libros que leías en la adolescencia.

Hay una serie de libros que se han leído en todas “las adolescencias”. Yo tengo una lista que incluye a Julio Verne, Hermann Hesse, Ernesto Cardenal, Nikos Kanzantzakis, Rabindranath Tagore, el mismo García Márquez.

Creo que la primera novela que leí fue Holocausto, sobre el genocidio perpetrado por los nazis. La estaba leyendo mi padre, que había cursado apenas hasta tercer grado de primaria, pero era un excelente lector.

J.R ¿Qué libro regala con frecuencia?

He regalado Las cenizas de Ángela, un hermoso libro sobre la infancia. No lo hago con frecuencia porque los libros están muy caros. También he regalado Primera nieve en el monte Fuji de Yasunari Kawabata y Nieve de Orhan Pamuk. Y El libro de las ilusiones de Paul Auster, que se lo regalé a mi querida amiga Martha Fajardo de Relata Ibagué.

Generalmente regalo libros de narrativa (o los presto, que es lo mismo), porque los libros de poesía los conservo para releerlos.

J.R ¿Qué libro no leería o recomendaría leer?

El último de Uribe, y el que siga, y el que siga.


J.R Eres un escritor que tiene facilidad para escribir poesía y narrativa, si tuvieras que escoger con cuál te quedarías y por qué


Si tuviera qué escoger sería muy triste. Pero me siento en mis aguas con la poesía y la narrativa para niños y jóvenes.

J.R Has ganado muchos premios en diferentes categorías literarias, ¿cuál de ellos ha sido más significativo y cuál es la razón?

En narrativa, la mención en el Premio Internacional Enka de Literatura Infantil y Juvenil, porque me abrió las puertas de las editoriales.

Y el Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus 2011. Porque lo han ganado maestros que admiro, porque Cote es uno de mis autores favoritos.

J.R. ¿Cómo empiezas a construir un libro? ¿Cuál de tus obras sería tu favorita?

Generalmente, la obra favorita es la más reciente. Eso le sucede a todos: el mejor es el último hijo, el último poema, la última novia, excepto si uno se casa con ella.

Comienzo a escribir un libro con apuntes libres, con impresiones sentidas, todo en gran desorden y escrito en cuadernos y papeles que se refunden y, a menudo, se pierden.

J. R Alguna vez perteneció a un taller literario.

No, pero me hubiera gustado participar. Me habría ahorrado mucho camino. No andaría ahora descubriendo el agua tibia.

J.R ¿Se hacen los escritores en los talleres de literatura?

Vienen hechos, generalmente. Pero el taller les da un espacio ideal para que germinen.

J.R ¿Qué le ha aportado Relata (Red nacional de talleres de escritura creativa), a la literatura colombiana?

Una oportunidad de inclusión para las regiones alejadas del centro. Una instancia de crítica en proceso de formación. Posibilidad de tránsito e interacción de los creadores.

J.R Finalmente que le recomendarías a los jóvenes que quieren ser escritores.

Lo primero, que disfruten. Cualquier actividad artística vale la pena si nos hace un poco felices (si nos hace muy felices, puede ser peligrosa).

Luego, que disfruten leyendo, escribiendo, escuchando, conociendo su realidad y comunicándola.

Que tengan el ego en un punto medio. Si está muy crecido el ego, nunca aprenderán, no se podrán corregir. Ni siquiera entenderán las críticas. Si el ego está por el piso, la primera crítica los sacará del camino de la escritura.


Manuel Iván Urbina Santafé



Docente y escritor colombiano (Pamplona, 1967).

Reside en Cúcuta. Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus 2011 con el poemario El Dios de Johannes de Silentio. Premio Nacional de Cuento Infantil de Comfamiliar del Atlántico con “Una isla llamada Luna” (2009).

Finalista en el Concurso Barco de Vapor con Cantos u’wa en el corazón de Isabel y La dueña de la isla lunar (2009). En 2000 y 2001 obtuvo el Premio de Novela de Norte de Santander con las obras Donde los ángeles anidan, mención de honor en el Premio Internacional Enka de Literatura Infantil (Medellín, 2000), y En una plaza vacía.

En el Concurso Bienal de Literatura Colombo-Venezolana (San Cristóbal, 2003) alcanzó el primer puesto con el cuento “Soliloquio que Nancy no va a escuchar”.

Con la editorial Panamericana publicó Sören Kierkegaard: la conciencia de un desesperado (2005) y Donde los ángeles anidan. En poesía ha publicado Para que tú los entiendas (1998), Estudio de los seres y las cosas (2005) y Estudio compartido (2010), Premio de Poesía José Eusebio Caro.

Para el público infantil ha escrito Don Quijote leído por Alonso el Bueno (2004), De cómo le aparecieron las pecas a Rocío (2003), El Espíritu de los Libros (2005) y Una isla llamada Luna. Dirige en Cúcuta el taller de la Red Nacional de Escritura Creativa Renata.

lunes

CRUZ DEL SUR DOS CIUDADES, DOS MUJERES UN DESTINO
Por: Johanna Marcela Rozo Enciso



Conversé esta semana con el escritor español Rubén García Cebollero, nacido en Barcelona en el año 1975. Abogado de profesión y dedicado a la literatura por convicción. Rubén comenzó a escribir a los 14 años, y desde entonces ha escrito poesía, guiones, manuales de escritura y novela. Ganador de numerosos certámenes de poesía a nivel nacional. Cuenta con más de 30 títulos de su obra, en castellano, inglés, portugués, francés, italiano y alemán, tanto de narrativa breve, de novela, como de poesía.
Leonor
Fue finalista del premio Planeta con la novela EBRO 1938, que publicó en 2009 la editorial Nowtilus, ganador del Viernes Cultural de Cerdañola, y la UAB publicó el poemario de título “La luz de nuestras vistas”. En 2009 la editorial Delsan le publicó Almogavares I. Señores de Cornago. Galipoli, el inicio de una trilogía, cuyas portadas posteriores han sido obra del artista Ricardo Muñoz. El libro de relatos al que más afecto le tiene, sigue por diferentes líneas literarias siempre explorando, en continúa búsqueda de su ser frente a la palabra escrita.
Temponi David
Pero el tema que nos convoca hoy es la película Cruz del Sur, un film que habla sobre la problemática de la inmigración latina en medio de la crisis española. Juan su protagonista, es un uruguayo que enfrenta los recortes de personal de su empresa que lo lleva a buscar nuevas opciones de vida en otro país España, pero ya allí debe enfrentar situaciones y retos que no pensaba.
Rubén García Cebollero, contó para Red y Acción algunas confidencias de la creación del guión:
R. G. C . Por azar, por un único email de mi esposa, entramos en contacto David Sanz y Tony Lopez, que estaban interesados en dirigir una película sobre la batalla del Ebro.
Durante el proceso, se hicieron muchas versiones de guión, que hoy día han sido aparcadas por la crisis. Me comentaron que buscaban financiar Cruz del Sur y me permitieron leer una versión bastante anterior a lo que después fue el guión de rodaje. Entonces sucedió algo extraño, pues vi en la historia algo más que no estaba y que creí que podía escribir, así que le pregunté a David si como productor y con los otros guionistas vería bien autorizarme a escribir dicha novela.
Todo esto sucedió antes del rodaje de la película. Así que viví dos tipos distintos de creación, puesto que David y Tony me pidieron que interpretara uno de los personajes. Curiosamente, trabajaba de jefe de RRHH en ese momento, aunque por fortuna no tengo nada que ver con el personaje, mejor dicho, con la actitud fílmica del señor Guzmán. Fue una experiencia divertida, aunque son muchas horas de rodaje para que luego en pantalla mucho material no esté, por cuestiones de edición y de ritmo.
Visto desde dentro el esfuerzo para dar vida a una película es titánico, y en este caso ayudé a encontrar la financiación, y arriesgué con un crédito de mi bolsillo, porque sentí que eran capaces de contar una historia, sin pretensiones, sin alardes, cargada de humanidad y de una factura técnica impecable. La he visto casi 20 veces, y la disfruto mucho. El proceso en sí mismo fue toda una aventura, pues al ser coproducción se filmó entre Barcelona y Montevideo, con los traslados que eso supone, y con los riesgos.
Zaida Fornieles
El elenco actoral fue un acierto, pues junto al gran Walter Reyno, al fantástico Temponi, a la impresionante Leonor Svarcas, y al magnífico Alejandro Busch, aquí rayaron a un gran nivel tanto David Sanz, como Zaida Fornieles, como Blai Llopis, Dori Cano, Edu La Regina, Graciela de Santos, y todo el equipo técnico, con la fotografía de Iñigo Zubiracay. A ello contribuyó la ilusión de los alumnos de Claqueta y Acción, con Dani Feito, Sara San Martin, Javi, Sammy, Alejandro, Sara Marquez, Efrem, en una larguísima lista a la que debemos agradecer el compromiso, el esfuerzo y los sueños.
Los dejo con el trailer http://www.cruzdelsurfilm.com/trailer.html
Más reseñas en: www.demoliendo.blogspot.com
Fotografías cortesía de Rubén García Cebollero.
 
  

miércoles


 

MILCIADES ARÉVALO Y PUESTO DE COMBATE
 
Raúl Gómez Jattin y Milciades Arévalo
 
 

El escritor Milcíades Arévalo, creador y director de la revista de literatura más antigua de Colombia Puesto de Combate, conversó esta semana para Red y acción, nos contó sobre los autores que han pasado por la revista y de la nueva edición que saldrá próximamente.
Johanna Marcela Rozo Enciso
mujerdeniebla29@yahoo.es
www.lenguajedemujer.blogspot.com


J.R. ¿Qué características debe tener un buen escritor?
M.A. No podría determinar las características de un buen escritor, ni siquiera las de un escritor. Habría que identificar qué se entiende por buen escritor. ¿Es el que publica cierta cantidad de libros, el que gana muchos premios, el que deja una huella, al que invitan a todas partes? Muchos escritores no han escrito sino uno, a lo sumo dos libros: Rimbaud, Juan Rulfo, Aurelio Arturo. Hay otros que han escrito infinidad de libros y no todos buenos: Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Fernando Vallejo, etc. Muchos escritores pueden pasarse la vida escribiendo malos libros y los hay que solo al final de su vida dejan una obra memorable. Homero por ejemplo, debió ser muy viejo cuando escribió La Ilíada y La Odisea. Rimbaud fue un ejemplo de escritor precoz, pues hasta tuvo tiempo de viajar por Abisinia, traficar con armas y enviar a la sociedad cartográfica para la que trabajaba, hermosos textos relacionados con la geografía, los lugares y gentes que iba conociendo a su paso. Hay escritores muy buenos, que no lo fueron por cuenta de la Academia sino por la vida que vivieron, por ejemplo Bierce, Whitman, Miller, Saroyan y entre nosotros, Álvaro Cepeda Samudio, Arturo Echeverri Mejía y el propio García Márquez. Pienso que un buen escritor es aquel que habla de su aldea, o como decía mi abuela Alba: “Hay que saber de dónde viene uno para saber a dónde va”
--Hablemos un poco de tu vida como escritor. ¿Cómo empiezas a escribir una novela o un cuento y como surgen estas historias?
--Antes que nada he sido un viajero de todos los caminos, he recorrido muchos caminos, he conocido muchas ciudades y puertos; también he conocido muchos rostros. Por otra parte, soy un fotógrafo. En cada foto hay una historia de vida, un momento memorable. Muchas veces empiezo a escribir un cuento fijándome en las fotos que tomé con la cámara; es más fácil recordar eso que decía mi abuela. Por otra parte, he leído muchísimos libros, buenos, malos de todos los colores. Poesía, cuentos, novelas, ensayos. Yo nunca tuve una formación literaria ni fui a la academia para que me enseñaran a escribir, ni he creído que un escritor tenga que tener un doctorado para serlo.

La parte vivencial de las personas, como también lo es el paisaje, la atmósfera, el entorno geográfico, el momento, todo eso es importante para mí. Pienso que lo que importa es leer los buenos libros de los grandes maestros.

Sé que mi libro INVENTARIO DE INVIERNO, es uno de los buenos libros de la literatura juvenil de Colombia. Lo digo porque hasta me lo han pirateado. Y es bueno porque es la vida de un muchacho, de una familia y su entorno; es trágico, vivencial y poético, con toda la problemática que conlleva ser pobre en un país donde los niños nacen sin risa. Este libro me lo piden en escuelas y colegios a donde voy, y sin embargo no he podido volverlo a editar por no tener palancas en las grandes editoriales colombianas.
Mis cuentos y novelas tienen mucha imaginación, pero lo más importante es la vivencia que he tenido que vivir para poder escribir.
--¿Cuál de tus libros es tu favorito?
Todos mis libros son los favoritos, aunque yo no he publicado muchos, así que digamos. Y los que he escrito se han agotado porque las ediciones no pasan de mil, dos mil libros, y teniendo en cuenta este país con 48 millones de habitantes, la mayoría analfabetas, ¿qué son mil libros? Como se que tendré muchos lectores después de muerto, no lo digo por vanidad ni por loarme, sino porque en cada libro mío hay un pedazo de vida, un pedazo de ciudad, un pedazo del mundo que me tocó vivir y eso no se repetirá nunca. Les recomiendo a mis lectores presentes y futuros: Inventario de Invierno, El oficio de la Adoración, Cenizas en la Ducha, Ciudad sin Fábulas, Cálida Carne, Las Otras muertes o La Torre del Amor; no todos han sido publicados, desgraciadamente.
--Ya sabemos que Colombia es tierra de poetas ¿qué tan buenos son?
--No creo que sea una tierra de poetas sino de leones y publicistas. Hace 25 años vengo trabajando en la Feria del Libro y lo que más me sorprende es la cantidad de libros de poesía publicados en un año. Desgraciadamente solo unos cuantos poetas tienen algo que decirnos. Los demás no han sido capaces de “sentar a la belleza en sus rodillas.” Reconozco que entre los poetas muertos, muchos de ellos son los más geniales de la poesía colombiana. Hay otros que viven haciendo sus alardes poéticos en bares, casas de la cultura, bibliotecas, gimnasios y salas de belleza y salen todos los días en televisión, pero no son poetas. El que quiera saber qué tan buenos son los poetas colombianos, debe empezar a leerlos. Ojalá no se aburran en el intento.
Muchos narradores afirman que es más difícil escribir poesía, sin embargo tus novelas y cuentos son muy poéticos. ¿Para ti es difícil escribir poesía?
--Yo he escrito toda clase de cosas, poesía también pero nunca me interesé en publicar. Desde un comienzo tuve la certeza de que toda la poesía estaba escrita y que lo que venía después no era más que un circo.
Yo fui capaz de plagiar a los poetas del Siglo de Oro para enamorar a las muchachas y no dije una mentira cuando hablaba de los surrealistas, de Bretón, de los poetas de todas las fronteras y tal vez por eso en toda mi narrativa está la poesía. Sí. Publiqué versos en una revista Argentina llamada Cormorán y Delfín, en 1964 y en Nadaísmo 70 en 1972. Siempre, siempre he leído a todos los poetas, pero la carga poética mía está en la vivencia, en la realidad, en el mundo mágico y terrible en el que me muevo. Considero sin embargo que para mí es difícil escribir poesía y tal vez por eso no alardeo de ser poeta.
--Raúl Gómez Jattin, uno de los poetas más importantes de Colombia se dio a conocer gracias a ti, ¿cómo lo conociste y cómo eran esos primeros textos?
--Yo era muy aficionado al teatro, desde que regresé de un largo periplo por la costa norte colombiana vendiendo libros. Lo vi por primera vez actuando en 1967 en “Cuentos de Macondo”, adaptación teatral de los cuentos de García Márquez. No lo volví a ver, pero me gustó la caracterización que hizo de los personajes que interpretó ese día. En 1981 me envió desde Cereté 50 ejemplares de su libro Poemas. Repartí su libro entre varios poetas y nadie dijo nada; tampoco dijo nada la prensa. Yo le publique unos poemas en Puesto y lo di a conocer más ampliamente.
Sus primeros poemas me impactaron por todo lo que decían y cómo lo decía, y esa carga poética a flor de labios. Mejor dicho, la tragedia griega, el ambiente agreste de Cereté, la soledad que vivía, todo eso estaba en sus poemas. Sinceramente lo único que le pedí a la vida es que siguiera viviendo por una eternidad; la locura hacía de él un santo maldito. Tuvo toda clase de poemas, buenos, malos. Algunos poemas le sirvieron para comprarse un cigarrillo, un pucho de marihuana, etc. Ahora que Raúl está muerto, algunos lo quieren y otros ni siquiera se atreven a nombrarlo, tal vez porque tienen miedo que les haga sombra.
--¿Qué escritores y poetas publicaron en las primeras ediciones de Puesto de Combate? ¿Qué otros autores reconocidos actualmente publicaron sus primeros textos en la revista y como fue esa experiencia de conocerlos?

--Tuve la fortuna de publicar a muchos poetas y narradores. Unos ampliamente conocidos y otros a los que nadie conocía. Evelio Rosero, Triunfo Arciniegas, Juan Manuel Roca, Pedro Badrán, Octavio Escobar Giraldo, Marco Tulio Aguilera Garramuño, Orietta Lozano, Luz Helena Cordero, Juan Carlos Moyano, Gustavo Tatis Guerra, en fin… Ellos fueron los que vinieron a mí (Yo nunca he ido tras de nadie), y todo porque existía la revista Puesto de Combate, y esa revista no tenía cortapisas, ni era amiguera ni ninguneaba a nadie, y todo porque queríamos crear una Sociedad de la Imaginación.
Entre los más recientes autores que hemos publicado, podríamos decir que está Ricardo Abdallah, Felipe García Agudelo, Jader Rivera, Dina Luz Pardo
--Tú que conoces todo el panorama de la literatura colombiana, ¿qué opinas de las nuevas generaciones de escritores y poetas.
--Las nuevas generaciones son más generosas, más abiertas de pensamiento e ideas. Escritores y poetas son buscadores potenciales y buceadores permanentes, leen sus textos, los comparten, los ponen a rodar por ahí y por consiguiente son más espontáneos, libres y bellos.
--¿Qué motiva a Milcíades Arévalo a seguir publicando y descubriendo a escritores nacionales?
--Es un oficio, algo que viene de muy hondo. Desde muy lejos. Yo nací en un hogar donde no había ni un libro y la única que sabía leer y escribir, tanto en francés como en castellano, era mi abuela. Ella estuvo en la guerra de los mil días y cuando yo la conocí me enseñó a escribir cartas, que yo le enviaba a mi madre, que vivía tan lejos de mí como toda la distancia junta. Cuando fui grande vendí muchos libros desde el Cabo de la Vela hasta el Golfo de Urabá. Viví muchos años en la costa, porque hasta marinero fui. Y como todo escritor, también envíe muchos cuentos a los periódicos porque quería verlos publicados pero me los enviaron al cesto. Para que les siguieran enviando las colaboraciones ni mis cuentos al cesto de la basura, después de muchísimas lecturas, de viajes por la patria, de conocer a muchos escritores, fundé una revista. Si todavía, después de 40 años sigue en pie, no es por vanidad sino por pura terquedad; el resto es pura imaginación.
--Por último, hablemos de la edición No. 78 de Puesto de Combate, qué lecturas nos trae y qué autores y dónde se hará la presentación de este número. 

--Trae una entrevista al poeta Juan Gustavo Cobo Borda, una selección de poemas de José Luis Díaz Granados, Pedro Arturo Estrada, Lidia Salas, Esperanza Carvajal Gallego, Mario José Cervantes, Dina Luz Pardo, Ela Cuavas, Fredy Yezzed, Andrés Uribe Botero, Johanna Marcela Rozo, Minicuentos de Anibal Tobón, un texto de Bradbury, cuentos de Roberto Burgos Cantor, Milcíades Arévalo, Ios Fernández, Amadeo González Triviño, Jerónimo García Riaño, Jonathan Alexander España Eraso. El lanzamiento será el 26 de Octubre en el Teatro Taller de Colombia en Bogotá, y en Pitalito, Garzón y Neiva a mediados de Noviembre.


Milcíades Arévalo
Periodista cultural, dramaturgo y escritor de novelas y relatos, nacido en Cundinamarca en 1943. Obras publicadas El oficio de la Adoración.
Arévalo
Bucaramanga, Colombia: Editorial UNAB. 1988, Inventario de Invierno (Cuentos juveniles, 1995), Cenizas en la Ducha. Medellín, Colombia: Editorial Universidad de Antioquia. 2001, Manzanitas Verdes al desayuno 2010, El jardín subterráneo (teatro), Galería de la memoria(ensayo), La loca poesía (antología) y El héroe de todas las derrotas (novela). Milcíades Arévalo ha alcanzado las siguientes distinciones: Primer premio en el Concurso de cuentos Gobernación del Quindío (1983), Primer premio en el Concurso de cuento Testimonio (1986), Segundo premio en el Concurso de novela Ciudad de Pereira (1985) y Segundo premio en el Concurso de novela Ciudad de Pereira (1991).